La torpeza del verano

22 de julio de 2015

Fuente: aquí
Escribo esta entrada con, según marca mi móvil, 38 gradetes buenos, aunque, para qué lo voy a negar, me he trasladado mi «despacho» al salón, donde puedo disfrutar tranquilamente de un ruidoso aire acondicionado de los tiempos de Maricastaña. Al menos refresca algo, y ya es de agradecer. 

Como al ser humano no le gusta quejarse (que va), no quiero desaprovechar un medio más que tengo para maldecir al calor. Dicen por ahí que está penado hablar de la temperatura, que el calor se ha convertido en el nuevo ElQueNoDebeSerNombrado. Soy osada, ¡tentaré a la suerte! 

Sé que he dejado este blog más abandonado de lo que tenía en mente. No lo creé para escribir en él cada día, para ello tengo mi blog literario, que intento tener actualizado lo máximo posible. Si creé La memoria del traductor fue para manifestarme cuando tuviera que hacerlo, haciendo gala de eso de «habla solo cuando tengas algo que decir». Lo que no pensaba era no darle vida en dos semanas. Y aquí es donde entra en juego el dichoso calor. Perdón, ElQueNoDebeSerNombrado. Y es que a mí estas temperaturas me dejan aturdida. Yo soy chica de invierno y fríos, suelo sudar y agobiarme mucho, tener el hierro rozando el límite y la tensión por los suelos, y el calor no hace otra cosa que producirme cansancio, ganas de gritar y de no salir de la comodidad de mi aire acondicionado. Cojo el ordenador lo justo, y lo justo suele ser bastante, porque traducir traduzco con el ordenador (bien) y ahora, además, estoy haciendo un curso online de Gestión comercial y Marketing, por lo que sí, cojo bastante el ordenador. Pero me he negado a cogerlo más de lo estrictamente necesario, y esa es una razón por la que tengo este blog tan parado. Otra es que en verano mi nivel de creatividad baja un 50%. 

Desde aquí os digo a todos los que trabajáis con ordenadores: ¡ánimo! A los que no tenéis aire acondicionado en la oficina, a los que curráis en la calle bajo este sol abrasador. Yo me consuelo diciéndome que ya queda poco. 

2 comentarios:

Silvia Filóloga dijo...

Hola Natalia. Ya comenté en tu blog literario cuando hablaste del calor. Soy igual chica de frío y en verano toco el ordenador lo justito. Da pereza, la verdad. Ánimo, que solo nos queda agosto (con unas olas de calor aseguradas).

Un beso //

Natalia Navarro dijo...

¡Hola! Y tanto que agosto sigue siendo caluroso. Esperemos que esto no dure mucho más :)