Mi diccionario visual

18 de septiembre de 2015

No estaba en mis planes hacer una entrada sobre diccionarios en el blog (que, oye, tampoco es mala idea). Sin embargo, la traducción con la que estoy ahora me ha obligado a coger uno de los diccionarios y lo tengo ahora mismo bien cerca porque me está sacando de más de un apuro. 

Yo no soy muy de recomendar diccionarios. Tengo en casa un montón, no quiero ni pensar en la cantidad de dinero que me he gastado en ellos (porque, amigos, los buenos son muy, muy caros). Que si bilingües, monolingües, de términos jurídicos, de onomatopeyas, de expresiones y frases hechas, de citas, de phrasal verbs, de falsos amigos y un largo etcétera. Que sí, que tengo muchísimos. Ahora bien, ¿cuántos utilizo de forma habitual? Os lo digo ya: cero. La razón por la que no recomiendo a la gente comprar diccionarios es porque, al final, no utilizas el ejemplar impreso. Yo siempre utilizo Internet cuando necesito un diccionario. Dichosas nuevas tecnologías, lo sé, pero ¿y lo rápido que es así? Aún así, yo soy la primera que veo un diccionario curioso y me lo compro, y es algo que todo traductor debe tener, porque nunca se sabe qué puede pasar.

No me enrollo más, que yo venía a hablar de un diccionario en particular, y este es el Diccionario visual de Larousse. Yo tengo el grandote (y bien grande que es), creo que hay una versión más pequeña, y en los idiomas español, inglés, francés, alemán e italiano. He visto que hay otro que es en español, inglés, portugués, chino y árabe. Me lo compré cuando estaba cursando el máster, más bien atraída por lo genial que es que pensando en la utilidad que le iba a dar (ya os lo he dicho, me encanta coleccionarlos). Pero menuda fue mi sorpresa al descubrir que le saqué más partido a este diccionario en un año de máster que al monolingüe en todos los de la carrera. Es una auténtica pasada. Por supuesto, no es un todopoderoso, pero tiene términos complicados y de temas muy específicos. Fue, indudablemente, mi mejor amigo en la rama de automoción de la asignatura de Traducción técnica y me sirvió en muchas traducciones que tuve que hacer para clase. 

Pero no solo me ha servido para la facultad, es el único diccionario en soporte físico que he utilizado como traductora profesional y de verdad que me resulta de lo más útil. Hay veces en las que comprendes perfectamente el término en la lengua extranjera, pero no tienes ni idea de cómo se dice eso en español (las páginas de las partes del coche las tengo ya más que viciadas). Además, al ser visual, te permite comprobar que lo que encuentras es efectivamente lo que buscabas. En la parte final hay un índice de términos por cada una de las lenguas, así que es muy fácil buscar en él, y, al parecer, también se puede hacer uso de él online, aunque yo aún no lo he probado. Una maravilla, que os lo digo yo.

Os dejo algunas fotografías para que podáis ver cómo es el interior y qué os vais a encontrar:







 Algún día hablaré de otros diccionarios curiosos que tenga. ¿Habéis usado alguna vez un diccionario visual vosotros? ¿Hay alguno que os guste especialmente, (aunque no sea visual)?

2 comentarios:

*Inés* dijo...

¡Me encanta!No tenía ni idea de que existía algo así. De hecho esa página de las partes de la puerta del coche me vendría muy bien ahora mismo xD

Natalia Navarro dijo...

Pues es una pasada, así que si crees que lo vas a usar, es una buena inversión. Del coche hay varias páginas, muy completas.