La satisfacción de entregar una traducción

13 de mayo de 2015


El proceso de traducción es largo y no todas las etapas son igual de divertidas. A mí me desespera la fase de revisión, cuando tienes que leer y releer la traducción en busca de erratas y errores. Hay que mantener alerta los sentidos y no desconcentrarse ni un segundo, puesto que un solo desliz puede hacer que se te escape algún error. No obstante, detrás de esta etapa llega una de las partes más satisfactorias: ver la traducción totalmente terminada y lista para entregar, finalizar un trabajo que te ha llevado meses y poner definitivamente punto y final a una novela que te ha acompañado durante bastante tiempo y que ya sientes como tuya de las veces que la has leído. 

Acabo de enviar un email a mi editor con mi último trabajo. Ya no solo es mi traducción, sino que va camino de ser también vuestra. Se trata de una novela que creo firmemente que va a gustar mucho a las más jóvenes. La que acabo de terminar es la segunda parte, pero pronto podré hablar de la primera, pues queda muy poquito para que salga a la venta. Es divertida y muy simpática, os lo prometo, y está narrada de una forma muy peculiar. Yo, por lo pronto, creo que merezco un par de días de descanso.

2 comentarios:

Mike dijo...

Ay, te entiendo tan bien... Ahora mismo estoy corrigiendo un libro y quiero cortarme las venas. Por suerte cuando lo terminas es muy satisfactorio y merece la pena.
¡Me encantan estos artículos!

Natalia (Arte Literario) dijo...

Mike: si es que la parte de la corrección es pesadísima. ¡Mucho ánimo! :)